miércoles, 30 de noviembre de 2011

Juventud

Vuelvo de clase un día como otro cualquiera, me siento frente a una página en blanco de mi ordenador, y comienzo a reflexionar sobre la juventud...e inmediatamente vienen a mi cabeza las hermosas, nostálgicas y no poco conocidas palabras del ilustre Rubén Darío: “ Juventud, divino tesoro...te vas para no volver” se lamentaba el poeta. Pero actualmente el concepto de juventud parece no pasar por su mejor momento, y con esto me refiero a las constantes e incesantes críticas y reproches que recaen sobre los jóvenes de hoy en día.
Debates, tertulias matinales, artículos de opinión...todos hablan del alcohol, de las drogas, del fracaso escolar, de la agresividad y la violencia, del acoso a través de las redes sociales... y la mayoría se preocupan más por determinar un problema que parece generalizado que por hallar soluciones que ayuden a esta juventud que da la sensación de ir, por decirlo de alguna manera, “cuesta abajo y sin frenos”.
Yendo por la calle, un día cualquiera se ven restos de un botellón, y los consecuentes estragos en el mobiliario urbano. En youtube aparecen quizás demasiados vídeos de agresiones. Chavales que pasan más horas frente al ordenador o la videoconsola que relacionándose con gente. Las aulas están llenas de alumnos, que se evaden pensando en lo que sea con tal de no escuchar una lección que no les interesa demasiado, pero esque en realidad, para qué abandonar los estudios?¿ para pasar a engrosar las ya de por si abultadas listas del paro y convertirse en lo que llaman “un nini” ¿ No, gracias.
Vivimos en un mundo ciertamente difícil, con una realidad  complicada de digerir. En mi opinión, la violencia, el aislamiento social, las drogas, el vandalismo etc, no son sino una forma poco acertada de canalizar una frustración, una confusión y una desmotivación causadas por esta realidad.
La gran crisis económica que todos comentan pero de la que nadie parece saber como salir, la pobreza inhumana que afecta a un ingente número de personas, catástrofes naturales que arrasan con todo a su paso... Parece difícil, si no imposible, hallar un mínimo resquicio de luz entre tanta oscuridad.
Sin embargo, no debemos olvidar que somos jóvenes, que tenemos toda la vida por delante, y que, nos guste o no, heredaremos este mundo, con su grandeza y sus problemas. Debemos hacer lo posible por salir de las garras del pesimismo y aferrarnos a la libertad, a la creatividad desbordante, a la energía , a la vehemenciay a las ansias de cambio que caracterizan a la juventud para salir a flote y reaccionar. Debemos revelarnos (en el buen sentido de la palabra) contra todo aquello que corrompe el mundo, cuestionar el porqué de las cosas, sin aceptarlo todo como hecho, sin dar nada por perdido.
Deberíamos tener estos en cuenta, ser conscientes de nuestros errores para salir de ellos, y no dejar que el inevitable paso de los años difumine y nos haga olvidar aquello que cuando éramos jóvenes nos hizo ver el sol tras la tormenta.




martes, 15 de noviembre de 2011

¿Qué es el amor?

Ah…el amor. Ese sentimiento que, dicen, nos hace estar en las nubes, flotando, manteniéndonos unos palmos por encima de la realidad. Filósofos, científicos, poetas…todos hablan de el, todos intetan buscarle una explicación, una razón de ser. Y sin embargo, no parecen haber sacado nada definitivo.
Y esque… ¿ Cómo definir algo a todas luces indefinible? Sin duda este se trata se un tema muy amplio, asi que me he decidido por contar lo que gracias a mi experiencia personal entiendo como amor  (refiriéndome a amor verdadero, no a parejas esporádicas que uno mismo sabe que no van a durar demasiado).
Desde pequeños nos hacen creer que necesitaremos una pareja para ser felices.Nos fijan unos estereotipos. El valiente guerrero que salva a su chica. La delicada y lánguida princesa que espera a que su príncipe azul la encuentre… Una pareja,sin embargo, no es lo que tantas historias y películas nos intentan vender, sino algo que cada uno vive a su manera, y con esto quiero decir que cada pareja puede elegir de qué forma vivir su amor, y no seguir, si no se quiere, los cánones y estereotipos sociales.
Una pareja no son solo piropos, mensajes en el móvil y fotos idílicas pasadas por photoshop, sino el amigo más incondicional,  el apoyo que siempre tendrás, y el único que te dirá lo que no quieres oír cuando realmente lo necesitas.
Una pareja no es quien te aporte una vida cómoda y una gran casa. Una pareja te aporta todo aquello que a ti te falta; te completa…y sientes que soy dos mitades que encajan perfectamente, formando algo único.
Una pareja, un amor de verdad, te hace sentir, te remueve dentro emociones que no sabías ni que existían. La confianza entre ambos traspasa los límites. Le miras a los ojos y adivinas sus pensamientos…y él también los tuyos.
Una pareja no es necesariamente alguien perfecto ( o que responda a lo que la sociedad en general entiende como ‘’perfecto’’) sino alguien cuyas imperfecciones te resultan nimias, y a quien quieres por encima de todo.
El amor es sinceridad, contigo mismo y con tu pareja; es compartirlo todo entre los dos, y a la vez saber respetar la intimidad y el espacio del otro.
Por otro lado, no puede negarse que haya broncas, malentendidos, gritos…no puede negarse que  en ocasiones se te pase por la cabeza que es demasiado difícil, o que no llegaréis a nada…Pero si realmente hay amor de por medio, esos quebraderos de cabeza que en primer momento parecían insalvables  pasan a ser tonterías del momento, porque uno se acaba dando cuenta de que el amor que siente por la otra persona es tan grande que queda por encima de cualquier cosa (todo esto, claro está, entiendo que los problemas que puedan surgir no sobrepasen ciertos límites y se conviertan en algo serio).
Esto es para mi el amor verdadero, ese amor que sientes que solo encontrarás una vez en la vida y que durará para siempre. Sabes que lo darías todo por él…y que él haría lo mismo por ti.

consumismo

Gente, mucha gente,prisas, humos, bocinas de coches, sirenas, tráfico feroz,… En resumen, ciudades modernas y sociedad del siglo XXI. Parece que todo el mundo va a lo suyo; parece que tengas la edad que tengas, cada problema es un mundo, y más últimamente; ( con la que esta cayendo…).
Por un lado nos bajan los sueldos, recortan gastos sociales, suben los precios, y encontrar un trabajo decente se ha convertido en poco menos que una hazaña al alcance de muy pocos. Por otro lado nos acribillan los anuncios, y resultan más que comunes expresiones  como “compre ahora” “consiga” o “hágase con…” aderezadas con sugerentes y evocadoras imágenes y culminadas con la consiguiente e irónica expresión de “por tan sólo tal precio” ( y tildo esto de irónico porque el precio suele ser, cuanto menos, desorbitado). ¿ Qué ocurre aquí? ¿ A peor situación económica, mayor consumismo? Es evidente que algo no cuadra.
Crean en nosotros necesidades superfluas que realmente no existen para vendernos sus productos, y nosotros nos dejamos engañar, siguiendo dócilmente el camino que la publicidad nos ha marcado con luces de neón, para que no nos perdamos y nos salgamos de ese caminito que nos lleva directamente a gastar el poco dinero que tenemos en cosas a menudo inútiles.
Todo esto puede llevar a pensar que efectivamente, la gran parte de la sociedad actual carece de la voluntad necesaria para hacer caso omiso de los anuncios. Muchas personas se han convertido en esclavos de la publicidad, en zombis del consumismo exacerbado. Como dijo Quino por boca de la niña que se convirtió en su más conocido personaje: ¿ Se estará convirtiendo la sociedad actual en una zoociedad de consumo?
 Y en contraposición a las imágenes utópicas quenos ofrecen los anuncios, está la cruda realidad. Muchas personas se hallan en serios problemas económicos precisamente porque el normalmente escaso salario se gasta en cosas a menudo triviales e innecesarias, que se suelen acabar arrinconando y olvidando porque pronto quedan obsoletas, lo que lleva a comprar la versión mejorada (otra estrategia de las grandes compañías para estar constantemente en la cresta de la ola).
En fin…Todo esto es una reflexión que quizás muchos nos deberíamos hacer para gastar el dinero en aquello realmente queremos, y no en lo que nos hacen desear.  Ya tenemos suficientes gastos en nuestra vida diaria (facturas, alquileres, comida… seguidos de una larga lista ) como para aumentarlos únicamente para satisfacer una necesidad que artificialmente han creado en nosotros, y que finalmente sean otros los que se acaben enriqueciendo a nuestra costa.